Cuando se trata de cualquier forma de juego siempre es bueno recordar el lema “apuesta con la cabeza, y no sobre ella”, por tanto debe aprender a saber cuando alejarse de las apuestas riesgosas y cuando no apostar el doble para recuperar lo perdido.

En primer lugar ser un buen jugador no se trata de ganar, se trata de aprender a manejar su dinero y apostar eficazmente lo cual se logra con disciplina y educándose en el deporte, ya que mientras mayor conocimiento tiene sobre el mismo más son las más posibilidades de vencer a las probabilidades.

Aténgase a lo que sabe y apuesta en la liga que conozca mejor, donde pueda seguir de cerca a los equipos, sepa cuales son los partidos importantes y los jugadores que podrían participar en dichos encuentros.

Es preferible adherirse a un partido único de apuestas, si bien puede ser tentador aportar en tres o cuatro juegos combinados que prometen una bonita y grande paga, por lo general uno de los equipos que de alguna manera le fallará.

Manténgase alejado de los servicios que ofrecen consejos que le “garantizan” a usted hacer una fortuna. Es mejor hacer su propia investigación buscando y analizando todas las variables posibles, incluyendo el árbitro que dirigirá el partido, el estado del terreno de juego, e incluso el clima que se prevé en el mismo.

Es preferible no apostar al primer goleador o al número total de goles en un partido. Un apostador debe procurar obtener un rendimiento entre un 5 y un 10 por ciento de las apuestas que realiza, así que asegúrese en prestar atención a las cuotas que ofrecen las diferentes casas previo al partido, como también a las informaciones importantes que puedan influir en el resultado del mismo, como la lesión de un jugador. Si usted no se puede explicar la razón de un cambio repentino en las probabilidades de una jugada, lo más recomendable es mantenerse alejado de la partida.

Una vez que haya hecho sus selecciones y realizado sus apuestas no tenga dudas, confíe en su juicio acerca de por qué usted decidió apostar en la forma en la que la hizo. Lo único que debe influir en su juicio es un cambio repentino en el clima o la pérdida de un jugador clave.

Nunca apostar con el corazón! La lógica implica que usted tendrá mayor información del equipo de su preferencia, por tanto le será muy difícil respaldar a otro en detrimento del suyo. Si no puede poner a un lado su fanatismo, lo mejor es limitarse a no realizar apuestas en partidos de su club o selección.

Después que tome la decisión sobre que partido o evento va a apostar, es importante que busque a través de la Internet las mejores cuotas disponibles en el mercado.
Hay varios corredores de apuestas para elegir y todos ellos están detrás de su dinero.

Por último y lo más importante es que entienda que lo primordial de todo esto es que se divierta pero sin dejarse llevar por la emoción, en caso de no encontrar una jugada que verdaderamente le guste lo mejor es no apostar.

Además no creo que pueda convertirse en un jugador profesional, ya que en realidad no existe tal cosa. Durante mis 30 años en el negocio los llamados “apostadores profesionales” siempre terminan mal y arruinados. Si quiere dedicarse a tiempo completo a las apuestas deportivas mi consejo es que trabaje para un corredor de apuestas, ya que estos nunca pierden.

Escrito por Mark Finlay y traducido por Norbert Martínez para Centroapuesta.com