Durante muchos años el sector de las apuestas online ha carecido de ningún tipo de regulación, lo que hacía que existiese un limbo legal en el que se trataba de una parte de negocio que sin estar expresamente prohibida tampoco contaba con una autorización para operar y que en cualquier caso estaba sujeta a una importante opacidad y ciertos riesgos en caso de operar con casas menos formales, además ubicadas en el extranjero, normalmente en paraísos fiscales y sin una normativa clara de aplicación.

                                 Declarar apuestas en Hacienda 

Desde la aprobación de la Ley 13/2011 y sus sucesivas modificaciones e interpretaciones, tenemos una Ley de regulación del Juego en España que establece una serie de requisitos para las casas a la hora de operar en el territorio nacional (autorización administrativa previa), el que esas casas recaben una serie de información de sus usuarios (DNI, domicilio fiscal, etc), el sometimiento a esta normativa de “juego seguro” y determinadas prohibiciones (no existen apuestas de intercambio). Así las cosas la realidad es que la normativa es mucho más exhaustiva y el jugador y las casas aparentemente están más controlados.
Respecto a la obligación de declarar a Hacienda las ganancias obtenidas nos encontramos en la misma situación que con anterioridad a la entrada en vigor de la Ley reguladora del Juego, y es que ya con anterioridad existía la obligación de declarar el incremento patrimonial producido, algo que también hay que hacer ahora, habiendo quedado claro tras las diversas interpretaciones de la norma que lo que hay que hacer es tributar sobre las cantidades netas obtenidas (beneficios obtenidos tras descontar las cantidades invertidas). Cuestión distinta es si Hacienda va a tener conocimiento de esos beneficios obtenidos y la respuesta es que por el momento las casas no están facilitando esa información de forma individualizada, aunque es obvio que Hacienda puede requerir a las casas que den esa información. En todo caso si los movimientos económicos son pequeños (por debajo de 3000 ?) no va a haber un rastro económico evidente que pueda levantar sospechas, pero obviamente obligación de declarar hay.




Artículo redactado por Artista.