En este artículo analizamos cómo el formato de competición del Campeonato Mundial de Fútbol puede alterar las probabilidades de victoria de una selección. Cada nación disputa tres partidos en terreno neutral durante la fase de grupos, lo que concede a los equipos más débiles una gran oportunidad de dar la sorpresa, en comparación con el formato de competición, más largo, de la Champions League, en el que los equipos juegan como anfitriones y visitantes.

Los dos objetivos principales de un torneo deportivo prolongado en el tiempos consisten, por un lado, en asegurar que el campeón final es merecedor del triunfo, y por otro, mantener el suficiente grado de incertidumbre como para mantener el interés del público.

             

Ambos ingredientes son, en gran medida, el producto de la diferencia entre los niveles de talento de los equipos contendientes y la duración de la competición en su conjunto; y esta interacción está presente en todos los deportes.

En el snooker, muy a menudo, se realizan sorteos sin cabezas de serie y un número proporcionado de grupos para decidir el resultado de las primeras rondas. La garantía de enfrentarse a un rival más débil, da una ventaja a los cabezas de serie, pero la corta duración de la competición, comparada con la de las rondas siguientes, concede a los equipos más débiles, alguna posibilidad de dar la sorpresa.

Los más prestigiosos torneos masculinos de tenis, que ofrecen grandes premios para los mejores, se juegan al mejor de cinco sets, en lugar de a tres, como la mayoría. La mayor duración de los partidos da oportunidad a los mejores jugadores de demostrar que son superiores al resto, y que no cabe la posibilidad de una sorpresa a la hora de decidir un partido: si un jugador gana el partido, es porque lo ha merecido.

El fútbol no es diferente. A comienzos de la temporada 2013/2014, el Manchester City, futuro campeón, tenía la certeza de finalizar por encima del recién ascendido, y probable candidato a descender nuevamente, Cardiff City después de una temporada compuesta de 38 jornadas. Sin embargo, en un partido de 90 minutos, este último podría ser capaz, como así lo hizo, de derrotar al City.

Esto es así, de forma evidente, en una competición en formato de KO, como es la Copa de Inglaterra (FA Cup): un número reducido de partidos, combinado con un sorteo al azar, acabará seguramente dando como resultado un campeón de entre los habituales, pero las oportunidades concedidas a los demás equipos incrementan la incertidumbre.

Comparación entre el formato de competición en la Copa del Mundo de Fútbol y el de la Champions League.

La competición estrella del continente europeo, UEFA Champions League, combina aspectos de una liga y de un torneo de KO, y al echar un vistazo al grupo de equipos ganadores, observamos que, invariablemente, la flor y nata de los equipos europeos suele llegar a las últimas etapas del torneo.

Los equipos son encuadrados en grupos con cabezas de serie, y en la última década, 71 de los 80 equipos que pasaron a la siguiente fase, surgieron de entre los cabezas de serie de la primera fase, y 8 de los últimos 10 campeones partieron como cabezas de serie de sus correspondientes grupos.

El formato actual de la Champions League, que actualmente combina partidos de grupo como anfitrión y visitante en los que participan cuatro equipos, seguidos por dos eliminatorias en formato KO jugados en casa y en campo contrario, y un último duelo con posibilidad de prórroga, parece ser la mejor forma de impedir que se produzca un desenlace potencial inesperado.
La Copa del Mundo de Fútbol imita, en parte, el formato de la UEFA Champions League. Consta de una fase de grupos y cuatro partidos eliminatorios, pero el tiempo de competición es mucho más corto. Lo más notable es que la fase de grupos consta de tres partidos tan solo, lo que puede llevar a una aberración similar a la eliminación del City a manos del Cardiff a un solo partido.

La información disponible para un torneo jugado una vez cada cuatro años es escasa, y resulta por tanto muy sencillo construir un discurso convincente acerca de los resultados individuales de cada equipo que dé soporte a una línea de razonamiento.

Francia, como defensora del título en 2002, falló un gol en el Grupo A y salió del torneo eliminada tras los dos equipos clasificados, Dinamarca y Senegal, y lo mismo Uruguay, clasificada en tercer lugar. En 2010, Francia (Grupo A) e Italia (Grupo F) también cayeron eliminadas en la fase de grupos.

Numerosos equipos de menor calidad en su juego, han pasado a la siguiente fase a expensas de rivales de mayor calidad. Australia, Gana y Ecuador pasaron en el Mundial de 2006, y Corea del Sur, Japón y Eslovaquia lo hicieron en 2010.
De forma anecdótica, y desde la evidencia proporcionada por otros deportes, hemos podido darnos cuenta de que la fase de grupos de los Mundiales de Fútbol, es menos favorable para los equipos de mayor calidad, como cabría esperar de la experiencia adquirida al analizar los resultados de torneos similares pero de mayor duración, como la Champions League.
El formato de competición puede alterar las probabilidades de victoria.

A menudo puede ser útil intentar cuantificar las sospechosas diferencias atribuidas a los formatos de competición alterados, y una buena forma de hacerlo es simular los resultados de un grupo del Mundial bajo las condiciones de un formato consistente como el utilizado en Europa por la UEFA Champions League (UCL).

En 2014, el Grupo B comprende a los dos finalistas del Mundial de 2010, España y Holanda, ambos de un único continente, Chile, un aspirante poderoso, y Australia. Aunque pueda parecer una pesadilla logística, en realidad no es difícil generar una tabla de precios en la que cada equipo juegue seis partidos, en casa y fuera, contra los otros rivales de su grupo, como sucede en la Champions League y simular el resultado 10.000 veces. Y se puede comparar la frecuencia de las posiciones finalmente alcanzadas por cada equipo con el formato UCL contra los resultados del formato corto a tres partidos que será jugado en Brasil el próximo mes de junio.

Porcentaje de posiciones definitivas de cada selección jugando con el formato de competición UCL.

           

La tabla de arriba muestra la frecuencia de posiciones con que cada equipo finalizaría la fase degrupo basado en 10.000 simulaciones realizadas con el formato UCL.

España fue considerada el mejor equipo del grupo, ya que estaba clasificada como primera selección en el ranking de la FIFA.
Los holandeses aparecen favoritos sobre Chile, aunque el ranking FIFA sugiere que una diferencia tan estrecha con Chile haría que fuera posible intercambiar sus posiciones. Australia era, indiscutiblemente, el equipo más débil del grupo.

Como era de esperar, el talento que se le supone a cada equipo se refleja en el mayor o menos número de veces que cada equipo termina arriba o abajo en la clasificación al final de las 10.000 iteraciones realizadas. España tiene muchas más posibilidades de quedar como primera de grupo y Australia es la que más veces acaba en último lugar, mientras Holanda y Chile se disputan el segundo lugar.

Si se repite la simulación reduciendo el número de partidos a tres por equipo, jugados en escenario neutral, podemos contemplar el efecto que produce este formato en la siguiente tabla.

Porcentaje de posiciones definitivas de cada selección jugando con el formato Copa del Mundo.

           

La reducción del número de partidos a la mitad, no ha alterado el orden de probabilidades de los cuatro equipos, aunque sí han cambiado, y las posibilidades de victoria también han quedado notablemente alteradas entre los mejores y peores equipos del grupo.

La probabilidad de que España quede como primera de grupo, ha caído de casi el 63% jugando seis partidos, al 56%; mientras tanto, Australia, que debía quedar primera una vez de cada 500 bajo el formato UCL, ha pasado a hacerlo una vez cada 80 participaciones con el formato Copa del Mundo. Y sus posibildiades de repetir pase a octavos de final, como hicieron en 2006, se dobla si lo comparamos con el formato UCL.

Los equipos con más talento siguen siendo favoritos de grupo, pero su ventaja reducida a causa de formato y la necesidad de completar el torneo en un mes de competición intensa. Las posibilidades de que un equipo pueda finalizar cuarto de grupo, como le ha sucedido a Francia dos veces consecutivas en las últimas tres ediciones del torneo, son prácticamente inexistentes.

La Copa del Mundo está diseñada de forma que puedan producirse sorpresas, pero también permite a los equipos con suficiente calidad, pasar a la fase del KO mediante la conocida composición de grupos con cabezas de serie.

Artículo redactado por Mark Tylor, traducido por Centroapuesta.