Cómo hacer reclamaciones a las casas de apuestas

Desde hace algunos años, las casas de apuestas se han hecho con una parte importante de los negocios online. Cada vez son más los usuarios que prueban suerte con esta fascinante actividad. Pero, ¿hasta qué punto estamos protegidos? ¿Cuáles son nuestros derechos? ¿Sabemos defenderlos?

Sin duda, apostar es una de los modos de entretenimiento que más ha calado en la población mundial durante la última década.

Apostar nos permite pasar un buen rato con los amigos o en soledad y es, sin duda, un aliciente extra a la hora de consumir deportes en la televisión o por internet. Además, si somos hábiles, podemos incluso llegar a ganar grandes cantidades de dinero.

Los anuncios sobre plataformas online que permiten al usuario invertir capital en eventos deportivos de forma sencilla están presentes en todas partes. Es una publicidad seria que, en la mayoría de sus casos, responde a empresas fiables y con amplia experiencia en el sector.

A priori, esta forma de ocio es más que segura. Sin embargo, en la publicidad o los anuncios de estas páginas web jamás se menciona su lado oscuro: la posibilidad de que pueda llegar a existir un problema entre el cliente y el operador con el que nos jugamos el dinero.

En ese caso, ¿qué podemos hacer? ¿Cómo podemos poner una reclamación a una casa de apuestas? Si sigues leyendo, te ofrecemos algunos consejos sobre cómo hacerlo.

1. SI CREES QUE DEBES RECLAMAR, HAZLO.

Cuando el mundo de las apuestas online estaba en pañales, resolver cualquier problema que surgía entre el usuario y la casa de apuestas resultaba muy complejo.

Las empresas aplicaban una política muy agresiva, lo que hacía que la clientela estuviera prácticamente indefensa ante cualquier percance.

A esto se le sumaba que las leyes eran mucho más flexibles y las trabas inexistentes, por lo que las condiciones que imponían los operadores eran desmesuradas (aunque algunas de ellas fueran injustas).

Afortunadamente, ya no es así. Hoy por hoy, y gracias a nuevas leyes más estrictas y comprensivas con el consumidor, a los avances tecnológicos y al afán de mejora constante por parte de los operadores de apuestas, la experiencia es cada vez más positiva.

Sin embargo, esto no significa que los problemas se hayan erradicado por completo, ni que vaya a suceder en un futuro próximo. Así que, en caso de que te veas ante una situación en la que creas que se están vulnerando tus derechos, no lo dudes, actúa.

La vieja fama de inexpugnables que tenían las bookies es cosa del pasado: mirar hacia otro lado ya no es la única salida.

2. EN QUÉ SITUACIONES PUEDO PLANTEARME RECLAMAR

Si aún no has pasado por el mal trago de tener que resolver alguna injusticia con el operador que utilizas para apostar, puede que te estés preguntando cuáles son esas situaciones en las que debes pensar seriamente en poner una queja.

  • ¿Has invertido tu dinero en una cuota que ha resultado ganadora pero a la hora del pago se ha recalculado a la baja?
  • ¿Apuestas a los mercados de hándicap u over y el encuentro concluye antes del tiempo reglamentario?
  • ¿De repente, y tras un periodo de ganancias, tus apuestas están limitadas a cantidades muy bajas?
  • ¿Has ganado una apuesta pero se te da como perdida?

En caso de que te haya sucedido o te esté sucediendo algo de lo que hemos mencionado, protesta. No importa si la cantidad apostada no llega ni a un dólar.

Es dinero que estás perdiendo injustamente.

Si crees que tienes razón, no lo dejes pasar. Piensa, además, que cualquier reclamación ganada puede sentar las bases para que no vuelva a ocurrir y, de ese modo, no tengan que pasar también por ello usuarios futuros.

3. CÓMO EMPEZAR EL PROCESO DE RECLAMACIÓN

En la mayoría de países se ofrecen dos opciones: la administrativa y la judicial. La administrativa es más sencilla de llevar a cabo, con plazos fijos de intervención.

Además, es completamente gratuita y no requiere del asesoramiento de un abogado o cualquier otro profesional. Por lo tanto, sopesa cuál de ellas se puede ajustar mejor a tu situación.

De todas formas, y siempre que sea posible, es recomendable agotar primero la vía administrativa y, en caso de perder, ir un paso más allá con la judicial (acompañado siempre de algún experto en leyes).

4. PONTE EN CONTACTO CON LA CASA DE APUESTAS

El primer paso que debes dar es el de informar a la empresa por la que te sientes perjudicado. Para hacerlo, puedes ponerte en contacto con ellos por vía telefónica, mediante el chat en vivo del operador en cuestión o a través de un correo electrónico.

La opción del email es muy recomendable. El formato escrito ofrece la posibilidad de que, en caso de que la casa de apuestas obvie la queja, o se niegue a atajar el problema, se imprima para presentar como prueba.

En un primer momento, respeta el plazo de un mes del que habitualmente, y por ley, disponen los operadores de apuestas para responder.

Si pasados los 30 días no se te ha ofrecido ninguna solución o ni siquiera te han contestado, prepárate para dar el siguiente paso.

5. RECOPILACIÓN DE PRUEBAS

En caso de que no hayas podido resolver el problema a través del servicio de atención al cliente de la plataforma en la que apostabas, deberás presentar un reclamación formal.

Para hacer reclamaciones es necesario proveer las pruebas para preceder contra las casas de apuestas

Para ello, puedes recurrir a instancias superiores de tu país o a alguna de las múltiples asociaciones que trabajan internacionalmente para ayudar a los usuarios afectados por este tipo de asuntos (por ejemplo, en Europa existe el IBAS, Independent Betting Adjudication Service).

Una vez decidido el camino a recorrer, tienes que recopilar toda la información que esté a tu alcance y que pueda servirte de ayuda. Los emails que has intercambiado con la casa de apuestas, o que has escrito sin obtener respuesta, son una parte esencial.

Haz capturas de pantalla del historial de depósitos o de las apuestas que has hecho…

Esto facilitará el proceso y jugará a tu favor, pues ya sabes que si has llegado hasta este punto, la empresa denunciada no querrá colaborar y hará lo imposible por evitar cualquier tipo de responsabilidad.

6. REDACTA LA RECLAMACIÓN

Obviamente, cada persona se expresa de un modo particular, por lo que tampoco hay una regla de oro cuando llega el momento de poner por escrito nuestra queja.

Aún así, independientemente de cómo vayas a expresarte (siempre dentro de un tono neutral e informativo y respetando las normas ortográficas y gramaticales), hay una serie de puntos que debes incorporar si lo que quieres es vivir un proceso fluido:

  • Tu nombre y apellidos así como los de tu representante (en caso de disponer de uno).
  • Información de contacto (asegúrate de que es correcta y está actualizada, pues cualquier aviso se hará a través de ella).
  • Exposición de los hechos y qué resolución demandas.
  • Lugar y firma del afectado (sin ella, el documento carecerá de validez).
  • En la sección final recoge la instancia a la que te diriges.

Por otro lado, aunque no sea indispensable, se recomienda señalar la normativa infringida por el operador. En caso de que dispongas de asesoramiento jurídico no te resultará muy difícil.

Si actúas por cuenta propia, es probable que no seas capaz de dilucidar qué punto recoge tu caso.

No te preocupes, aunque incorporarlo es de gran ayuda para aquellos que vayan a tener que gestionarlo, ellos mismos disponen de equipos competentes que se encargarán de determinar qué tipo de situación hay que afrontar.

7. ÚLTIMO PASO: ESPERAR POR LA RESOLUCIÓN Y TOMARAS LAS MEDIDAS CORRESPONDIENTES

Una vez completado el proceso, se inicia el procedimiento correspondiente que, en este caso, es administrativo. Por lo tanto, tú solo debes esperar a ser notificado sobre la resolución, independientemente de que esta sea favorable o desfavorable.

No desesperes, pues este tipo de diligencias se desarrollan en un periodo de tiempo muy variable y dependen directamente de la gravedad de la acusación.

En caso de que termines ganando, no hay nada más que hacer. Serás indemnizado y el daño será reparado. En caso contrario, agotada la vía administrativa, si sigues convencido de que tienes razón, puedes convertir la reclamación en una demanda judicial.

Ten en cuenta que llegado a este punto debes estar plenamente seguro de que te van a dar la razón, pues un proceso de este tipo es muy costoso.

Necesitarás estar muy bien asesorado, ya que no debes olvidar que las casas de apuestas tienen un poder descomunal y cuentan con los mejores abogados.

Asimismo, y en caso de que pierdas, es posible que debas afrontar los costos del pleito por lo que el problema será doble: no solo habrás sido estafado, sino que, además, perderás dinero.

Recuerda que desde aquí te instamos a reclamar en todo momento, pero tampoco lo hagas si no estás convencido de tu razón. Y no solo por las consecuencias negativas en tu economía, tiempo y energía, sino por pura honestidad.

Las leyes del juego son muy claras y han mejorado con los años para hacer de esta actividad algo transparente y justo y, para mantener este sector limpio, también se necesitan usuarios honrados.