Hay dos formas diferentes de apostar con handicap en un partido de tenis: handicap por juegos (game handicap) y handicap por sets (set handicap). En esta parte hablaremos de la primera, game handicap.

 

Uno de los dos jugadores, normalmente el considerado más débil, recibe una ventaja de varios juegos (handicap positivo) para compensar la diferencia de calidad respecto a su rival. El handicap es tenido en cuenta a la hora de determinar el resultado final del partido únicamente a efectos de apuestas. Las apuestas hechas en beneficio del jugador que gana más juegos, una vez aplicado el handicap, son las que reciben el premio, sin importar qué jugador haya ganado efectivamente el encuentro.

 

Volvamos al partido que disputaron Rafael Nadal (1,448) y Andy Murray (3,040). El handicap se situó en -3,5 con 1,901 en probabilidades para Nadal, y en +3,5 con 2,010 para Murray. Y podían contemplarse tres escenarios:

 

1) Si el partido finalizaba con victoria de Rafael Nadal por 6-3 y 7-6, las apuestas realizadas sobre este resultaban ganadoras, ya que los 3,5 juegos de diferencia adjudicados a Murray no eran suficientes para cambiar el resultado. Esto suele llamarse “cubrir el handicap” o “covering the handicap”. Nadal ganó trece juegos y Murray, nueve, por lo que, aplicando el handicap, el resultado queda 13 a 12,5. Un jugador que hubiera apostado por Nadal, necesitaba que este ganara por cuatro juegos de diferencia a Murray, y al contrario, alguien que hubiera apostado por este último, hubiera necesitado que Murray perdiera por una diferencia no mayor a tres juegos.


2) En este escenario, el resultado favorecía también a Nadal con unos parciales de 6-3, 2-6 y 6-4. El español gana y pasa a la siguiente ronda. Las apuestas a ganador sobre Rafael Nadal resultaron premiadas; sin embargo, las apuestas de handicap dieron ganador a Murray, ya que los 3,5 juegos que se le adjudicaron de partida, fueron suficientes para inclinar la balanza a su favor. Nadal ganó un total de 14 juegos, mientras que Murray ganó un total de 16,5, una vez aplicado el handicap. O sea, Nadal no pudo cubrir los 3,5 juegos de desventaja con Murray.


3) Como ya se ha mencionado, el resultado del partido no tiene porqué coincidir con el resultado de las apuestas, baste el ejemplo anterior para demostrarlo. Veamos ahora otro escenario similar de lo que estamos diciendo: Nadal es derrotado por Murray con el siguiente marcador, 6-7, 6-0 y 6-7, pero aun así, Nadal sale vencedor en las apuestas, ya que cubre el handicap al conseguir 18 juegos, mientras Murray solo consigue 17,5 (14+3,5). He aquí una paradoja de las apuestas basadas en handicap, en la que un jugador que apostó por el perdedor del encuentro termina ganando la apuesta.

 

En caso de que se aplique un handicap por un número entero de juegos (5, por ejemplo), el resultado final, una vez aplicado, puede concluir en empate, ya que ambos jugadores podrían conseguir el mismo número de juegos. En tal caso, se cancelan las apuestas y se devuelve a los apostantes el dinero apostado, ya que no hay un vencedor final.