Con este paso Ferrari cambia un sistema que fue instaurado con mayor vehemencia en la era de Michael Schumacher, y es la de tener un piloto número uno y un compañero bajo la denominación de “fiel escudero”.


Schumacher logró cinco títulos bajo esta protección, siendo esta sin dudas la época de oro de Ferrari en su historia, pero parece que este esquema ya ha cambiado.


Era Post-Schumacher

Raikkonen llega a Ferrari en el 2007 a cubrir el gran hueco que deja Michael Schumacher tras su primera retirada de la Formula 1.


Sin desmeritar el campeonato obtenido ese año, recordemos que el finlandés aprovechó a la perfección la guerra encarnecida entre Alonso-Hamilton a lo interno de Mclaren-Mercedes, quienes perdieron puntos valiosos durante esta crisis.   


A pesar de su éxito Raikkonen nunca tuvo muy claro su posición de piloto número 1 dentro de Ferrari. Siempre se dijo que el frío finlandés nunca pudo congeniar con la cultura latina italiana.
En el 2008 Raikkonen es superado por su compañero Felipe Massa, y al final de la temporada 2009 abandona el equipo permitiendo la llegada de Fernando Alonso.


Ferrari necesita un segundo piloto competitivo

Fernando Alonso desde su arribo a Ferrari siempre ha estado por encima del nivel de Massa, por tanto el tema de quien es el piloto número uno nunca ha estado en discusión. 


Pero el problema de Ferrari es que después del accidente que casi le cuesta la vida al brasileño en el Gran Premio de Hungría del 2009, este ha bajo su rendimiento de manera considerable.


Alonso necesita un compañero talentoso, como lo tuvo Schumacher con Rubens Barrichello, quien lamentablemente no fue campeón por a estar a la sombra del alemán.


Para que tenga una perspectiva de lo importante de este movimiento, si Kimi estuviera en Ferrari esta temporada, actualmente la escudería estuviera a 49 puntos de Red Bull en el campeonato de constructores, y no a los 104 que los separan actualmente. 


Ferrari quiere regresar y para ello ha juntado a dos campeones, algo que no hacen desde que Farina y Ascari condujeran los bólidos italianos en el campeonato del 1953. Una apuesta osada pero necesaria  después de cuatro años de sequía.