El calor no debería ser un problema si los partidos pudieran jugarse durante la noche. Sin embargo, y debido a la presión de las audiencias europeas, se juegan tres partidos cada día y 24 de ellos comienzan a disputarse a las 13:00 hora de Brasil.

Los jugadores tienen que hacer frente a una humedad que obliga a consumir mucha energía. Tomemos Manaos, por ejemplo, situada en medio de la selva del Amazonas, con una temperatura media de 31º y una humedad del 82% durante los meses de junio y julio.

En localidades situadas al sur y al sureste de Brasil, no hay problemas de esta índole, pero en el noreste, la hora de inicio de los partidos, provoca problemas a los jugadores.

Estos problemas se hicieron evidentes en la semifinal de la Copa Confederaciones jugada por España e Italia; el partido acabó en empate a cero tras el enorme esfuerzo realizado por los jugadores.

Los apostantes deben tener en cuenta estas condiciones, que han sido descritas como inhumanas, pudiendo impactar no solo sobre el resultado inmediato, sino en la merma de oportunidades para ganar el torneo que podrían afectar a algunas selecciones si se ven expuestas a dichas condiciones durante un período demasiado largo de tiempo.

Un equipo que ha tenido un buen sorteo ha sido Argentina. No solo ha caído en el mismo grupo que Bosnia, Irán y Nigeria, sino que no jugó un solo partido en la zona noreste, lo cual podría llegar a convertirse en un factor decisivo en etapas posteriores del torneo.

Además, ha sido más fácil para sus seguidores desplazarse cruzando la frontera con Brasil para acudir a los partidos, lo que ayuda a que los jugadores argentinos se sientan como en casa.

Alemania e Italia, en comparación, quedaron expuestas a la brutalidad del calor del mediodía brasileño. Los alemanes, que han alcanzado las semifinales en los últimos tres torneos, no solo tuvieron un grupo complicado, sino que jugaron dos partidos a las 13:00 horas en Salvador de Bahía y Recife, y un tercer partido a las 16:00 horas en Fortaleza.

Italia también enfrentó condiciones difíciles, después de jugar contra Inglaterra en Manaos, viajaron a Recife y Natal para jugar sendos partidos a las 13:00 horas.

Si, como dicen las apuestas, Italia y Alemania hubieran pasado la ronda de grupos, la posibilidad de predecir el efecto que esto pueda tener sobre la capacidad física y mental de ambos equipos, podría dar más pistas que la información de las casas de apuestas, lo que pudo ser una gran oportunidad para ganar un buen dinero.

¿Cómo afectará todo esto a la calidad del fútbol?

Bajo estas condiciones, los apostantes deberán esperar diferentes estilos de juego dependiendo del lugar en que se dispute el encuentro. El ritmo ha sido más lento, particularmente al final de los encuentros, como ya se hizo evidente en la Copa Confederaciones.

La humedad ha sido agotadora, por lo que ha sido necesaria una estrategia de reposición rápida de energías. Cuando Italia venció a Japón por 4-3 en la Copa Confederaciones, el seleccionador Cesare Prandelli hizo hincapié en este punto: ?Peleamos como locos esta noche, es realmente difícil luchar contra la humedad?.

Las naciones que mejor toleren las condiciones deberían estar en condiciones de mantener los niveles de energía durante más tiempo, lo que ha llevado de forma evidente a que ciertos equipos se comporten mejor que sus rivales al final de los partidos. Los entrenadores ha jugado un papel clave, decidiendo a quién y cuándo sustituir.

La posesión del balón ha sido decisiva, ya que ciertos equipos se han visto obligados a correr para jugar mientras otros podrán conservar mayor cantidad de energía. Por supuesto, este estilo de juego va mejor con unos equipos que con otros, por lo que los apostantes que sepan darse cuenta de este detalle obtendrán una cierta ventaja.

En Estados Unidos 1994, el centrocampista italiano Roberto Donadoni, describió el dilema al que se enfrentan los equipos cuando juegan en condiciones extremas. Empujar y presionar al rival en el medio campo corriendo el riesgo de no ser capaces de volver para defender, o esperar al rival y arriesgarse a cederle la iniciativa.

La puesta a punto podría ser crucial

Históricamente, los equipos que han ganado la Copa del Mundo estaban en buena forma, pero la aptitud física ha llegado a ser más importante que nunca en Brasil 2014.

Tanto es así que los anfitriones han vuelto a llamar a Paulo Paixao, el preparador físico que ya trabajó con Scolari cuando los brasileños ganaron la Copa del Mundo de 2002.

Para medir el impacto que tales condiciones climatológicas tendrán sobre el juego y la importancia de la condición física, sería conveniente echar un vistazo a los últimos torneos de la Copa del Mundo disputados en América.

En 1994, Italia jugó la final contra Brasil, perdiendo en la tanda de penaltis, capitaneados por Franco Baresi, que había sufrido una intervención en la rodilla tras una lesión al inicio del torneo.

Baresi volvió a ganar el título de MVP de la final, mientras ambos entrenadores comentaban al final del encuentro que, bajo tales condiciones, casi era mejor jugar lesionado que cansado.

En México 1986, el delantero inglés Gary Linecker comentó que había estado perdiendo prácticamente tres kilos por partido, y que se sentía débil y mareado durante todo el torneo.

La dificultad de los viajes

Además del calor, los viajes afectarán a un cierto número de equipos limitando sus posibilidades de victoria en esta Copa del Mundo.

El formato elegido provocará que muchas naciones tengan que cruzar de lado a lado el país más grande de Sudamérica, con el factor añadido de haber elegido lugares muy alejados de sus bases de concentración.

Los apostantes debería darse cuenta del impacto que esto tendrá en el rendimiento de muchos equipos, ya que no todos se verán afectados por igual.

Los Estados Unidos serán los que más se vean afectados por este factor de entre los 32 equipos, ya que tendrán que viajar más que cualquier otro equipo.

Durante la fase de grupos, se estima que viajarán algo menos de 19.000 kilómetros desde su lugar de concentración a las sedes en las que dispute sus partidos en los diez días que dura dicha fase.

Comparado con Bélgica, que tendrá que hacer poco más de 700 kilómetros para disputar sus tres encuentros, está claro que el sorteo ha sido más benévolo con unos que con otros.

Al hacer sus apuestas para esta Copa del Mundo 2014, está claro que los apostantes deberán medir el impacto del calor extremo y el efecto que las largas distancias a recorrer puedan tener sobre cada equipo.

Los equipos afectados en su fiabilidad podrán dar una idea de los posibles errores cometidos por las casas de apuestas al juzgar a las distintas selecciones, lo que podría suponer una buena oportunidad para obtener un beneficio.

Artículo redactado por Michael Gales, traducido por Centroapuesta.