En el siguiente artículo sobre apuestas en Total de Puntos por Amonestaciones (Total Booking Points), vamos a aprender a valorar la nacionalidad de los árbitros, las tendencias históricas y el formato actual de competición con el fin de ayudar a los apostantes a predecir el número de tarjetas que pueden sacar los árbitros en los partidos de la Copa del Mundo.

El recuerdo más imborrable de la final de la Copa del Mundo de 2010, ganada por España con un gol a cuatro minutos del final del tiempo extra contra Holanda, fue el gran número de tarjetas que sacó Howard Web, el colegiado inglés.

Nueve tarjetas amarillas durante los noventa minutos de partido regular, y otras cinco más, incluyendo la segunda amarilla para John Heitinga, en la prórroga.

Un número excesivo, sin duda, sobre todo en el contexto de aquel campeonato celebrado en Sudáfrica como en ediciones anteriores y, sorprendente también, tratándose de un árbitro europeo dirigiendo a dos equipos europeos. Pero, a la vez, se trata de un testimonio claro de los excesos que pueden llegar a producirse en una final a partido único.

Inevitablemente, la gestión que hizo Web del partido recibió muchas críticas, pero una evaluación más mesurada no podría dejar de fijarse en la distribución de las tarjetas entre ambos equipos.

Mucha gente consideró la patada en el pecho de De Jong como una entrada de roja directa, e Iniesta fue sancionado con tarjeta amarilla por quitarse la camiseta mientras celebraba su gol para homenajear a un compañero fallecido.

Así que, para tratar de predecir el número de tarjetas que serán mostradas en un partido de la Copa del Mundo, se debe considerar, como mínimo, el perfil disciplinario de ambos equipos junto con la identidad del árbitro.


La teoría que se esconde tras las sanciones

La celebración de Iniesta es una excepción poco común de una verdad más general, que dice que las tarjetas llegan tras una acumulación de faltas, que a su vez surge de la necesidad de realizar entradas violentas, de forma que algunos equipos pueden comportarse de un modo más agresivo que invita a la sanción.

Como regla general, cuantas más entradas y faltas potenciales se ve forzado a cometer un equipo, más probabilidades tiene de recibir una tarjeta.

Así que, de manera invariable, el equipo más débil tenderá a hacer un mayor número de faltas y a recibir un mayor número de tarjetas.

Usando la variante universal, y después de 10 temporadas consecutivas recogiendo datos de la Premiership, que asigna 10 puntos a una tarjeta amarilla y 25 a una tarjeta roja, podemos llegar a las siguientes conclusiones:

La proporción de la distribución de tarjetas = 0,64-(0,28*(Proporción esperada de goles a marcar por un equipo))

En un partido en el que se espera un promedio de 2,6 goles, y se espera asimismo que el equipo A marque 2 goles (2/2,6 como porcentaje del total de la relación arriba expresada), el porcentaje de tarjetas a recibir por dicho equipo será del 42% del total, mientras que el 58% restante será para el equipo rival, considerado más débil.

Para reforzar esta relación, las faltas cometidas más cerca de su propia meta, usualmente por defensores o centrocampistas, tienden a ser tratadas con mayor dureza por los árbitros.

Si tomamos todas las faltas cometidas por cada jugador en cada partido de la temporada 2011/12 de la Premier, nos daremos cuenta de que cualquier defensa que cometa al menos tres faltas en un partido, tiene más probabilidades de ver una tarjeta que de no verla.

Para los centrocampistas, este punto de inflexión se alcanza tras cuatro infracciones, mientras que un delantero puede cometer fácilmente de cinco a seis faltas antes de ver una tarjeta.

La final de 2010 ilustra ciertas tendencias generales que contribuyen a explicar cómo funciona la distribución de tarjetas.

España se había comportado excepcionalmente bien antes de la final, viendo tan solo tres tarjetas amarillas en sus seis partidos precedentes. Indicativo de la conexión entre entradas agresivas en el campo propio, faltas y tarjetas.

España es, por supuesto, un equipo al que la posesión le permite pasar la mayor parte del tiempo como atacante. Sin embargo, cuando un equipo se enfrenta a un oponente agresivo en un partido crucial, incluso la plantilla más templada puede sacar a relucir su faceta indisciplinada.

La entidad del torneo también determina el número de tarjetas mostradas. Históricamente, la Premier inglesa presenta un número inferior de tarjetas mostradas que La Liga española, a pesar de que ambas son ligas europeas. Un partido tipo de la Premier cosecha 35 puntos, en comparación con los 60 de un partido tipo de La Liga.

Las finales de la Copa del Mundo se mueven entre estos dos extremos, con una media situada alrededor de 50 puntos por partido en las cinco últimas finales disputadas, y ello a pesar de los diferentes registros promedio de tarjetas mostradas, y no solo en las diferentes confederaciones, sino en las distintas regiones de cada confederación.

Los árbitros sudamericanos, en consonancia con sus colegas españoles, se muestran más inclinados a sancionar con vistas a mantener la disciplina que los árbitros ingleses.

Nacionalidad del árbitro

Estas diferencias nacionales desaparecen, en gran medida, durante la disputa de la fase final de la Copa del Mundo.

Ejemplos más pequeños para las confederaciones peor representadas podrían llevar a resultados diferentes, pero la FIFA parece dictar un sesgo de uniformidad para su evento estrella con el propósito de tratar de impedir que algún equipo reciba sanciones injustificadas a causa de la identidad nacional de los árbitros que vayan a dirigir sus encuentros.

El comportamiento de los árbitros europeos, americanos y asiáticos, ha estado en conjunto un punto o dos por encima de la media de los últimos cuatro eventos disputados, mientras que las regiones peor representadas, como África y Oceanía caen alrededor de seis puntos por debajo de dicha media.

De manera similar, en las seis últimas temporadas, los árbitros de La Liga han mostrado una media de 63 puntos por partido; sin embargo, cuando el mejor árbitro de esa generación ha tomado parte en una Eurocopa o Copa del Mundo, ha mostrado una media de 38 puntos, muy por debajo del promedio de estos torneos.

Tanto los árbitros como, en gran medida, los propios jugadores, parecen apreciar la necesidad de adecuar su actuación a la disciplina de los comités organizadores, ya que la FIFA podría, eventualmente, suspender a los jugadores indisciplinados y dar descanso a los árbitros que dejen de cumplir su cometido.

Por tanto, al intentar predecir el número de tarjetas que serán mostradas en la Copa del Mundo, podemos tratar de enriquecer nuestra primera aproximación, bastante rudimentaria.

Cómo predecir el número de tarjetas en la Copa del Mundo

En primer lugar, asumamos que el dato promedio por partido estará en torno a los 50 puntos, y próximo al de los últimos torneos.

Las cotizaciones y los diferenciales de precios (spread) para el torneo de 2014 así lo demuestran.

En Segundo lugar, los apostantes deberían utilizar estadísticas basadas en el partido completo, y no en cada equipo por separado, debido a la inevitable interacción humana que puede guiar el comportamiento de todos los participantes en el terreno de juego.

Por último, si los apostantes desean estimar los totales por equipo, deberán dividir el total esperado para todo el encuentro, contando con las expectativas goleadoras de cada equipo previas al partido con el fin de asignar más puntos al equipo más débil, ya que será sancionado con mayor número de faltas en las proximidades de su propia portería.

Recopile datos de torneos equivalentes siempre que sea posible y tenga en cuenta que la información se refiere invariablemente a períodos de juego de noventa minutos.

Los equipos europeos habrán disputado fases de calificación compuestas de diez partidos para llegar a la fase final.

Los equipos sudamericanos habrán jugado el doble de partidos aproximadamente. Sería importante omitir los partidos amistosos en los que la manera de arbitrar varía considerablemente.

Todo lo mencionado supone una fuente muy importante de la que extraer amplia y variada información.

Para los partidos de la Premiership existe una correlación razonable entre la media promedio después de diez partidos y la misma media tras treinta y ocho encuentros.

Se recomienda encarecidamente ignorar los datos en bruto, se trata de buscar tendencias dentro de las distintas selecciones envueltas en partidos en los que han mostrado buen o mal comportamiento.

Volviendo a los árbitros, se deben ignorar datos en bruto acerca de árbitros concretos actuando en sus respectivas ligas, se busca a aquellos árbitros que destacan por ser más indulgentes o más intransigentes dentro de las competiciones en las que desarrollan habitualmente su trabajo.

En las cuatro principales ligas europeas, los árbitros son más indulgentes en Inglaterra, y subiendo en intensidad disciplinaria están Alemania, Italia y, finalmente, España.

Así, una media doméstica de 45 puntos en Inglaterra sería considerada excesiva para un árbitro, pero indulgente para la Liga española. Las cifras en bruto pueden ser engañosas.

El instinto natural de supervivencia debería requerir 50 puntos como punto de referencia para los árbitros de la FIFA, aunque no puedan olvidarse por completo de su estilo de arbitraje. Un árbitro indulgente en La Liga también podría quedar por debajo de la media requerida por la FIFA para la Copa del Mundo.

Los apostantes no deberían dejarse influir demasiado por los datos de los árbitros en los partidos de calificación para la Copa del Mundo, ya que el tamaño de la muestra siempre será pequeño y las tendencias poco fiables.

Por ejemplo, después de seis partidos arbitrados durante la temporada 2011/2012 en la Premier, la media de faltas de Howard Web fue de 64. Al final de la temporada, sin embargo, tenía un mediocre 34.

Asimismo, los apostantes deberían ser conscientes de las circunstancias especiales que rodean cada partido, pero siempre tratando de no sobrevalorarlo.

Algunos equipos son rivales naturales fuera de la Copa del Mundo, de modo parecido a los clásicos que se disputan en las ligas nacionales, en los que se incrementa el número de sanciones, e incluso en la Copa del Mundo, algunos partidos de grupo, especialmente el partido final del mismo, pueda alcanzar más importancia que los demás.

Por último, será necesario tener en cuenta que las cotizaciones en las casas de apuestas pueden ir ligeramente al alza, ya que la gente tiende a querer conocer la raíz de los acontecimientos que van a tener lugar, en lugar de preguntarse si estos llegarán a producirse.

Pongamos un ejemplo: un cóctel embriagador producido por dos equipos que generan medias por encima de lo habitual, arbitrado por un colegiado de similares características, sería razonable esperar que diera como resultado un partido por encima de la media. A esto nos referíamos.

La forma más simple de combinar estos tres factores principales en la distribución de tarjetas consiste en multiplicarlos juntos.

Veamos otro ejemplo: un equipo cuyo registro histórico nos dice que tiene una media de 1,1 veces la media de la competición de la que han sido extraídos los datos; y se enfrenta a un equipo que posee un registro de 1,05 la media de la competición; por último, un árbitro indulgente cuyo registro se sitúa en 0,8 veces la media de la competición. La multiplicación nos daría una puntuación combinada de 0,924.

De nuevo atendiendo a datos históricos, esta operación de combinación tiende a producir distribuciones de tarjetas situadas en 0,95 veces la media histórica de la competición actual o 47,5 para la Copa del Mundo.

Artículo redactado por Mark Taylor, traducido por Centroapuesta.