La final no defraudó. Ambos venían de buenas actuaciones en Tokio y Pekín (donde se quedaron con sendos títulos) y de conseguir interesantes triunfos en la semana. Y lo ratificaron en la definición. En un partido que fue tomando emoción con el correr de los minutos, luego de un inicio avasallador del serbio, el triunfo quedó en manos de Djokovic, que retuvo la corona en Shanghai, extendió su invicto en China (20-0) y logró su quinto título del año, tras Australia, Dubai, Monte Carlo y el mencionado Pekín).

Para Del Potro, por su parte, las sensaciones de estar nuevamente en un nivel más que interesante. Sin embargo, hoy, por muy poco, no le alcanzó y se quedó con las ganas de festejar su 17º título ATP (cuarto en 2013: Rotterdam, Washington y Tokio) y que además habría significado el primero de la categoría Masters 1000, en su tercera final de su carrera en este tipo de torneos, luego de Canadá 2009 e Indian Wells 2013.

Los primeros pasajes del duelo fueron dominio total de Djokovic. El serbio tomó sus precauciones y buscó que Del Potro pegue en movimiento en todo momento. El argentino, sin conseguir la firmeza que supo tener en el gran triunfo ante Rafael Nadal, empezó a verse molesto y sin poder de fuego en sus golpes.

El serbio, además, presionó y aprovechó sus oportunidades. El número dos del mundo se mostró agresivo sobre el revés y sacó ventaja de la poca efectividad del servicio de Del Potro para conseguir dos rápidos quiebres. Djokovic, sólido, logró cinco games de diferencia.