La Comisión Europea salió ayer al paso de la detención en Holanda, a petición de Francia, del consejero delegado sueco de Unibet, una firma de apuestas en Internet radicada en Malta, con la extraordinaria declaración de que «muy bien podría ser el caso de que alguien ha sido detenido pese a ser inocente en aplicación de la legislación comunitaria».
El alto ejecutivo, Petter Nylander, fue detenido porque Unibet opera en Francia, y París considera que viola el monopolio estatal francés del juego, un privilegio cuestionado por Bruselas.

Nylander regresaba a su casa de Londres cuando fue detenido el lunes en un control en el aeropuerto de Schiphol atendiendo a una orden de detención cursada desde Francia. París tiene abierto desde el año pasado un procedimiento contra Unibet a petición de las compañías de juego Française des Jeux y la especialista en hípica PMU. Ambas acusan a su rival de violar el monopolio bajo el que operan ambas empresas públicas conforme a leyes del siglo XIX.

Francia tiene abierto un procedimiento de infracción en Bruselas por esa vieja legislación sobre apuestas deportivas y este mes concluye el plazo para dar una respuesta satisfactoria a la Comisión que, de no recibirla, remitirá a París al Tribunal de Luxemburgo. El propio tribunal de casación francés falló el pasado verano que un monopolio sólo puede justificarse en la excepcionalidad de la lucha contra la delincuencia