Nuevos miembros de la Familia Real. La OPA de Endesa. Las elecciones generales. O el máximo goleador de la Liga de fútbol. En las apuestas por internet todo cabe. El sector del juego en la red continúa su consolidación en España y alcanza ya cifras astronómicas: en 2007 los internautas españoles realizaron apuestas por internet por valor de 650 millones de euros.
Unibet es uno de los principales operadores. Y su responsable y portavoz en España, el valenciano Juan Barrachina, asegura que la eclosión es reciente y que el «gran boom» está todavía por llegar.

Esta multinacional, de origen sueco, nació hace diez años y cotiza en la bolsa nórdica de Estocolmo, con una capitalización bursátil de 600 millones de euros. Tiene delegación física en 15 países y ocupa los primeros puestos del sector en países como Suecia y Noruega -donde el juego por internet es tan cotidiano como en España lo es comprar el pan-, así como en Francia, Bélgica y Holanda. Unibet prevé escalar posiciones en poco tiempo en Italia, Grecia y España, y acaba de comenzar también su desarrollo en el Este.

Actualmente supera los dos millones de clientes en todo el mundo. En nuestro país ha logrado en menos de tres años más de 60.000 adeptos, de los que cerca del 20% son de la Comunitat Valenciana.

El responsable de Unibet explica que del total del negocio, las apuestas deportivas concentran un 40%. Y las posibilidades son infinitas: se puede apostar, en tiempo real, si Alonso va a ganar una carrera en Fórmula 1 o cómo va a acabar el primer cuarto en un partido de baloncesto. Pero la omnipresencia del fútbol no es ajena a la red y hay muchos más internautas que participan en apuestas sobre quién va a marcar el próximo gol o si habrá algún expulsado mientras se disputa un Valencia-Real Madrid. De hecho, el 65% de las apuestas realizadas en España en 2007 se dirigieron a eventos futbolísticos. El resto de la «tarta» en Unibet se reparte entre casino (con un 30%), póquer (25%) y un 5% son otros juegos.

¿El perfil del usuario? «Es clarísimo», dice el portavoz de Unibet. «Un hombre de entre 18 y 30 años que opta mayoritariamente por las apuestas deportivas».

¿Cuánto se puede apostar? «Lo que el usuario decida», contesta. Hay un mínimo estándar situado en 1 euro y un máximo entre 1.000 y 5.000 euros, aunque hay casos muy diversos y en cada uno las condiciones y la aceptación de riesgos son diferentes. El usuario, eso sí, debe registrarse e identificarse debidamente antes de empezar -«algo que no te piden en otras apuestas oficiales tradicionales», subraya el empresario-.

Las condiciones, no obstante, no están reguladas. Y Unibet, como otros operadores, aprovecha una situación de vacío legal en España. Una cuestión ante la que Juan Barrachina reacciona con contundencia: «Somos los primeros interesados en que se regule». Según indica, la compañía cuenta con licencias de Reino Unido, Malta e Italia, que son las que utiliza hasta la fecha. Una situación que, según asegura, no le ha generado problemas. «Al contrario, cada vez más gente está entrando el negocio, y las administraciones se están dando cuenta de que no se puede ir en contra de las demandas sociales», sostiene.

Barrachina se muestra optimista al respecto. Y recuerda que ya hay iniciativas en el Congreso y en el Senado defendiendo una Ley de Juego por Internet que posiblemente será una realidad en 2009. «En Madrid y el País Vasco ya se han regulado las Unibet, y eso es un paso adelante. El escenario es aperturista», sentencia.

Unibet cerró 2007 con unos ingresos de 108 millones de euros, un 13,3% más que en 2006. Y prevé un crecimiento generalizado para 2008. Sus últimas apuestas de éxito: la pugna Rajoy-Zapatero y quién sustituirá a Luis Aragonés tras la Eurocopa. Hagan juego.