La casa de apuestas William Hill decidió abandonar sus intereses en Australia este martes seis de marzo de 2018 con la venta de su negocio a CrownBet por un total de 176.21 millones de libras esterlinas, o su equivalente en dólares, $244 millones.

Si bien Australia es el segundo mercado regulado de apuestas deportivas más grande del mundo, las casas de apuestas han estado bajo presión de veto en caso de que les ofrezcan créditos a los consumidores.  

William Hill apenas llegó a Australia en 2013 a través de compras de otros sitios de apuestas, y en el 2017 tuvo su primer año de pérdidas antes de impuestos, con un costo en operaciones de $332 millones de dólares.

Esta huida de Australia deja bastantes dudas acerca del futuro de la empresa luego de que perdió una buena oportunidad de consolidarse en su mercado local. Sus acciones subieron 1.5% a 321 pence (centavos británicos) por la mañana en Inglaterra.

La compañía declaró que había firmado un acuerdo de $300 millones de dólares australianos con CrownBet, el cual es propiedad de The Stars Group, una empresa canadiense, y de un grupo de accionistas vinculados al máximo directivo de CrownBet, Matthew Tripp.

Para sumarle a los retos que enfrentan las casas de apuestas, el estado de Australia Meridional aprobó nuevas cargas fiscales, lo cual obliga a las empresas a pagar el 15% de sus ganancias netas, y los estados de Australia Occidental, Queensland, y Victoria pudieran hacerlo después.

“Con la prohibición de dar créditos en Australia y las nuevas reglas fiscales en varios estados, quedó claro que la rentabilidad iba a ser comprometida”, había advertido William Hill en enero.

En noviembre se corrió el rumor de que CrownBet estaba en pláticas para fusionarse con otros negocios australianos, el cual opera apuestas reguladas por teléfono, internet y teléfonos móviles, y que tiene aproximadamente 284,000 clientes.

CrownBet comenzó a operar en Australia en 2014 y es una de las casas de apuestas en línea que más ha crecido, con ganancias anuales de aproximadamente $204 millones de dólares australianos en 2017.

Stars Group, quien es dueño de PokerStars y Full Tilt había buscado inyectar dinero para expandir sus casinos en línea y negocios de apuestas deportivas.